¿Puede pasar que los planetas se alineen? La metáfora que indica la improbabilidad remota de que algo suceda quedará materializada en pocas horas. Los ojos posados en el cielo serán testigos de una alineación planetaria en una semana muy atractiva para la astronomía porque en los primeros días de marzo la Luna parecerá ensangrentada.
El efecto visual será el de ver que varios planetas del sistema solar se ordenan en una línea o arco, esa es la impresión que se genera desde la tierra. En la definición técnica de “alineación física”, la NASA aclara que no significa un ordenamiento perfecto en el espacio de esos planetas, sino que es una suerte de conjunción o "desfile".
Las distancias reales y las latitudes celestes entre las órbitas planetarias difieren, por lo que no existe una línea recta física que atraviese a todos los planetas en el espacio.
Los planetas que protagonizarán el suceso son: Venus, Mercurio, Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno. Una línea perfecta no puede darse porque cada planeta tiene una órbita con una inclinación diferente respecto al plano del sistema solar, la eclíptica. Sí, los planetas pueden acercarse tanto uno del otro en una pequeña franja del cielo generando ese “cuando se alineen los planetas”.
Para saber más
Un evento como el que sucederá a partir del 28 de febrero ocurre cada pocos años. En la escala de probabilidades las alineaciones de dos o tres planetas son muy comunes. Las de cinco o seis son raras y la formación de los ocho cuerpos estelares sucede una vez cada 500 años aproximadamente.
Para observar el fenómeno, la clave no es estar en una ciudad específica, sino las condiciones del entorno. Los mejores lugares son aquellos con "cielos oscuros", identificados como los que tienen poca contaminación lumínica y, fundamentalmente, con el horizonte oeste despejado de edificios y montañas altas que tapen el atardecer, momento en el que podrá verse con mayor claridad. El mejor momento es entre 30 y 60 minutos después de la puesta del sol.
En el caso de esta conjunción hay que tener en cuenta que, por ejemplo, Marte puede estar demasiado cerca del Sol en el resplandor del crepúsculo y no verlo. Lo que no se podrá observar a simple vista es el par Urano y Neptuno, estos dos planetas suelen dejarse ver para profesionales u ojos entrenados, son muy tenues, no se ven a simple vista.
Al presentarse esta variación, la recomendación es tener a mano binoculares y un telescopio para observar en plenitud el fenómeno, aunque con la vista sin ninguna asistencia tecnológica se podrá percibir también.
Claro que si se tiene la posibilidad de ir hasta el Observatorio de Ampimpa, en los Valles Calchaquíes, uno de los mejores lugares del país para seguir estos fenómenos, no dudar en viajar. Horco Molle, en Yerba Buena y los miradores que hay en la subida al Cerro Javier son excelentes porque están más elevados y alejados de las luces del centro. En San Miguel propiamente dicho, el Parque 9 de Julio o una terraza alta son buenas opciones, aunque en la ciudad la premisa es que el horizonte por donde se pone el sol no tenga obstáculos físicos.
Con los ojos en la Luna
Este show visual será un preludio fascinante para lo que pasará entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de marzo con el eclipse lunar total que nos dará una "Luna de Sangre".
La NASA describe que se produce porque “la luz solar que no es bloqueada por nuestro planeta se filtra a través de una gruesa capa de la atmósfera terrestre en su camino hacia la superficie lunar. Es como si todos los amaneceres y atardeceres del mundo se proyectan sobre la Luna”.
Su duración lo convierte en uno de los eclipses lunares más prolongados de la década. Será visible sin equipos especiales y podrá disfrutarse desde ciudades, zonas rurales y puntos turísticos.